La hospitalidad es una virtud o cualidad que consiste en tratar bien y con amabilidad al prójimo. Por extensión, el término, cuyo origen viene del latín hospitalitas, contempla también el asistir y atender a toda aquella persona necesitada de algo. Ya en la antigüedad, la hospitalidad era una de las virtudes más valoradas, por lo que consideraban un deber y una obligación ser amables con los necesitados, enfermos, desconocidos, viajeros, inmigrantes…

La complejidad del mundo actual determina que la hospitalidad suela y deba canalizarse a través de entidades u organizaciones no gubernamentales. Este es el caso de las Hospitalidades de Nuestra Señora de Lourdes, compuestas por asociaciones de voluntarios católicos, personas que ponen a disposición de sus semejantes la capacidad de acoger, ayudar y recibir a peregrinos, menesterosos y desvalidos; en definitiva, invitar al otro a formar parte de su propio mundo.

Todas nuestras Hospitalidades españolas, con el fin de intercambiar experiencias y criterios en su desarrollo interno y externo, están agrupadas en la Federación Nacional de Hospitalidades, las cuales están encuadradas en la Conferencia Episcopal Española dentro de su Delegación de Pastoral de la Salud.

Este año celebramos el XLVIII Congreso Nacional de Hospitalidades en Palma, hecho que, en su propia denominación, queda reflejada la evidente importancia que para todos nosotros representan estos Congresos, cuyo principal objetivo radica en la actualización y puesta al día de nuestros proyectos.

Asimismo, y paralelamente al anterior, vamos a celebrar el XXXVIII Encuentro de Jóvenes Hospitalarios, germen de la presencia activa de los jóvenes en nuestras organizaciones, y que al mismo tiempo nos proporcionan seguridad para el relevo generacional, pues vemos esperanzados con su vital presencia un futuro prometedor.

Hemos vuelto

La pandemia nos obligó a suspender el XLIX Congreso Nacional de Hospitalidades en Castellón que estaba previsto en noviembre de 2020. Pero después de un año, hemos vuelto y lo hacemos con muchas ganas.

Que Santa Bernardita sea nuestro reflejo para llegar a Jesús porque acogiendo a María, Bernardita acoge a Cristo.

A la Catedral de Mallorca se la conoce como La Seu. Está construida a la orilla de la bahía de Palma. Se asoma al mar sobre las murallas romanas y renacentistas que protegían la ciudad, siendo la única catedral gótica que cumple con esta peculiaridad.

Lourdes es el más famoso Santuario del mundo originado por unas apariciones de la Virgen María, y el mayor centro de sanaciones de la Cristiandad. Es aquí donde la Iglesia ha certificado más curaciones sobrenaturales.

La Virgen de Lluc es una advocación Mariana patrona de la isla de Mallorca. Está situada en el Monasterio de Lluc y es un símbolo para los mallorquines.

La Gruta es el lugar santo por excelencia porque, en su interior, las paredes de roca todavía recuerdan las conversaciones entre la Virgen María y santa Bernadette.

Las damas y caballeros hospitalarios lucen con gran orgullo el uniforme de la Hospitalidad, que se ha convertido en otra de las señas de identidad de las Hospitalidades.

Cada año más de 6 millones de personas peregrinan al Santuario de Lourdes desde diferentes partes del mundo pero con el nexo común de la devoción, la fe y la esperanza.

Los que sirven al enfermo ven en él a Cristo Resucitado, se hacen presentes y actuales las palabras del Evangelio donde el Señor nos dice «Lo que hagáis con uno de estos, conmigo lo hacéis».

Todas nuestras peregrinaciones quedan plasmadas, para la posteridad, bajo la cámara del fotógrafo oficial del Santuario de Lourdes.

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